Su sobrino, Josu Beaskoetxea, nos informa que la jornada, que reunió a cerca de 80 personas en el comedor del colegio escolapios de Bilbao «para celebrar algo más que una comida. Celebramos memoria, compromiso y futuro. Celebramos vida compartida. Celebramos la segunda alubiada solidaria – Memorial Josetxu Canibe, en una fecha cargada de sentido: apenas tres días después del cumpleaños de Josetxu (4 de febrero) y coincidiendo con el 17º aniversario de la fundación de la Asociación Yan Lur, la causa que abrazó con fuerza en sus últimos años».
Para Josetxu, la defensa del mundo indígena no era una opción más, era una convicción profunda. Decía que eran “los últimos de los últimos”, y estaba convencido de que ahí, precisamente ahí, debía estar construyéndose Reino. Con esa certeza como brújula, comenzó una jornada que combinó organización, emoción, comunidad y mucha alegría.


