Los cinco cooperantes aprendimos, cada día conviviendo en Kateri y en las comunidades indígenas que hay valores, que en nuestra sociedad europea, están desapareciendo y que pudimos experimentar en el trato diario con las personas indígenas como la solidaridad, el respeto por la tierra, la buena acogida, la fraternidad entre todos y todas y el trabajo común eficaz y disciplinado.
Serán experiencias que no olvidaremos nunca.



